viernes, 19 de octubre de 2007

La Increíble y Triste Historia de la Cándida Margarita y su Semiótica Desalmada


Caray, todo el mundo abandonó a nuestro pequeño blog. Hemos andado ocupados, mocosos y llenos de virus y pastillas con café. Entre otras cosas, la banduki conocida como los Sabuesos Semióticos (aka Las Víctimas de la Dra. Margarita) hizo un viaje a los bares de la Cool-Condechi, porque hablar de cosas semióticas nos hace LCCxys. En fin, entre las divagaciones de esa noche, apareció la historia de Maggie, la mujer perseguida por los signos, que les compartimos con amorrrrrrr:

Maggie se siente sola, se divorció de los signos. Pero le reclaman la patria potestad de su hijo Ideo Lecto. Y es que su esposo Índice es un degenerado. Aunque siempre creyó que su amor era genuino, pero sólo fue un artificio retórico para que connotara amor. Y ella pensó que su amor sería una semiosis ilimitada, pero por desgracia ella dio el todo y sólo recibió una parte, triste metonimia. Ella, desolada y triste, se fue con su amante Peirce, quien le propuso una triada (sígnica) pero lo apelativo de la propuesta no pasó a connotarle algo axiológico positivo y se rehusó. Triste y desconsolada, regresó a su hogar, donde se topó con su exmarido en una relación de secundidad con el icono imagen de su amante. El shock de la imagen fue tan grande que no dio lugar a ninguna connotación, sólo denotó lo que la imagen le decía, sólo tiempo después pudo connotar debido a la “pose” y a la sintaxis que presenció. Se dijo “no, de seguro es un trucaje”, pero comprobó la primeridad de los signos pues ahí estaba el referente, sin semiotizar ni nada. Perdida en un cólera sígnico, corrió fuera de la casa justo cuando un auto pasaba, como no pudo interpretar el índice genuino que era el sonido del claxon no se quitó a tiempo y fue atropellada, en metáfora de lo que fue su vida perseguida por los signos que tanto amó e interpretó.
The END

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